Análisis estético del álbum “Residente”

residente

 

 

Recientemente el artista Residente perteneciente al grupo Calle 13 ha lanzado un nuevo álbum como solista que se titula igual que su nombre artístico. Este último trabajo conceptual está íntimamente relacionado a su documental que narra una travesía alrededor de cuatro continentes, siete países y trece regiones: Siberia (Kyzyl), Moscú, El Cáucaso (Osetia del Norte, Osetia del Sur, Georgia y Armenia), China, Barcelona, Londres, Ghana, Burkina Fasso, Niger y Puerto Rico. Es por esta misma razón el carácter cosmopolita de cada una de las canciones donde se ve marcado instrumentos, ritmos y cantos de diversas culturas; todos estos elementos amalgamados en una obra maestra.

El álbum inicia con el tema “Intro ADN/DNA” que en esencia trata sobre una búsqueda existencial de parte del artista. Esta canción está compuesta por cánticos y ritmos de percusiones que hacen alusión a la cultura africana. Al igual sucede con el tema “Somos anormales” el cual está cargado con un contenido de crítica social hacia al falso concepto de perfección humana que nos ha querido vender los medios de masas, asumiendo en esta canción de que todos somos anormales, detalle que hace que nuestra especie sea rica y diversa. Un dato muy interesante de este tema es que el riff de guitarra que se escucha al final, fue realizado por Omar Rodríguez, el guitarrista de la famosa banda de rock psicodélico The Mars Volta.

El siguiente tema “Interludio entre montañas siberianas” es un interesante cántico que muestra de manera deslumbrante la cultura de los nativos de la región de Siberia. La canción posterior “Una leyenda China” es líricamente tal como se titula y musicalmente es un tema orgánico en cuanto a la composición musical relacionada a la cultura asiática. Las canciones “Interludio Haruna Fati” y “Dagombas en Tamale” hacen referencia sobre la situación socio-cultural de Ghana acompañado de sus apreciables ritmos percusivos. Rompiendo ese esquema, aparece “Desencuentro” que es un tema con un carácter más anglosajón que posee una lírica romántica acompañada de la artista francesa Soko. En cuanto “Guerra”, “Apocalíptico y “La sombra” Residente hace una personificación con cada uno de los títulos con el fin de hacer un ejercicio de aparente empatía con el público. Finalmente “Hijos del Cañaveral” es una hermosa representación poética de las características del pueblo boricua acompañado de una instrumentalización muy propia de este país.

Residente con este último trabajo artístico ha asumido un gran reto y es la de conectar a través de la música las diferentes culturas del mundo. Cabe destacar que la principal razón por la que hizo esta magnífica obra de arte fue la de encontrarse a sí mismo. Ahora bien, hablando sobre la estética general del álbum se puede mencionar que, a pesar de la diversidad musical, todo tiene cierta unicidad que demuestra que nuestra humanidad es hermosa cuando se unifica.

En fin, Residente nos ha sorprendido a todos con este álbum como solista, no hay que ser un gran crítico de arte para afirmar que ésta es por sí una obra maestra. Así que no me queda más que felicitarlo a él y a todo el grupo de músicos que estuvieron involucrados para que este proyecto fuera una realidad.

 

Por: Julio Pérez Cabrera ©

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