Muerte por mil cortes

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Ayer jueves 15 de septiembre de 2016 tuve el honor de ver en el Centro León “Muerte por mil cortes”, un documental de ámbito medioambiental dirigido por Jake Kheel y Juan Mejía Botero. Ambos profesionales son individuos comprometidos por la conservación del medio ambiente. Kheel ha trabajado en varios programas de soluciones de la degradación de los recursos ecológicos y Mejía Botero en la producción de diversos cortometrajes de índole antropológico.

El título del documental hace alusión a una forma de suplicio chino utilizado hasta principios del siglo XVIII para ejecutar penas de muerte. Según la fuente de Wikipedia; esta práctica consistía en descuartizar al reo, que previamente era drogado con opio y atado a un poste hasta extracción de un órgano vital. Si hacemos un símil con el tema tratado en el documental; es simbólicamente lo mismo lo que le están realizando las grandes corporaciones sin escrúpulos a nuestros recursos ecológicos.

El tema central del documental es la deforestación ilícita que se ha ido realizando en el Parque Nacional Sierra de Bahoruco con el fin de obtener carbón y venderlo ilícitamente. Es decir, una crítica exhaustiva a la avaricia del ser humano.

El documental por todos los pasajes mostrados tiene un gran valor antropológico y etnográfico debido a que se presentan las manifestaciones sociales y culturales de los individuos aledaños a la zona; desde las costumbres cotidianas, ritos religiosos y expresiones artísticas.

Es mostrado explícitamente en el documental que la explotación irracional de los recursos ecológicos trae graves consecuencias para la estructura social; tales como: enfermedades, pobreza y migraciones masivas.

Todo lo proyectado en este trabajo cinematográfico me motivó a realizar una introspección profunda sobre la realidad sociopolítica de la isla de la Hispaniola; discurre por lo siguiente. Gran parte de los citadinos de los sectores populares con prejuicios vinchistas-ultranacionalistas de República Dominicana satanizan y culpabilizan a los habitantes haitianos por los actos de explotación sin conciencia de los bosques, sin embargo… ¿Realmente son ellos los culpables? No, ellos sencillamente son peones de una estructura más compleja de hombres ambiciosos y sin principios éticos que solo les interesa acrecentar sus riquezas sin pensar en el futuro de las nuevas generaciones.

Y vuelvo a interrogarlo a usted, estimado lector ¿Si no tuviera los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades fisiológicas básicas, no haría usted lo que fuera para preservar su existencia? He ahí la cuestión.

Muerte por mil cortes es un trabajo digno de apreciar; es imposible verlo sin que te despierte la indignación y el deseo de asociarte a una organización no gubernamental que luche por la preservación de nuestros recursos naturales.

En fin, le invito a participar en el festival de Muestra de Cine Medio Ambiental realizado en el Centro León. Es una experiencia que me ha ayudado bastante para sensibilizarme más sobre los recursos de la isla en que vivo; además me ha ayudado para reconfirmar mi tesis sobre el Arte, la cual es que el fin ulterior del este mismo es sensibilizar el alma del ser humano para que este sea cada vez más empático y comprometido con el medio.

 

Por: Julio Pérez Cabrera

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