Alleged Suspects

Alleged Suspects es una banda de rock experimental de Santo Domingo. Está conformada por cuatro miembros: René Rodríguez (guitarra y voz),  William Ulloa (guitarra y voz),  Diego Clark (bajista) y Kendy Reyes (bateria).

Su estilo se inclina a un rock en esencia psicodélico pero con ciertos rasgos del funk y el grungue lo que le da a la banda cierta autenticidad. Es un grupo que experimenta mucho con riff de guitarras distorsionados y cambios constantes de tempo e intensidad haciendo que sus temas no sean monótonos.

He tenido dos veces el privilegio de deleitar en vivo los temas de esta banda en el bar de Utopía y las dos veces me sorprendieron puesto que es una agrupación que conserva la calidad musical en el escenario.

Sus temas son dignos para escucharlos cerrando los ojos y fluyendo al ritmo de la música pues lo que generan sus melodías es un estado de sosiego.

En fin, invito a todos escuchar Lé, su más reciente producción. Un EP cargado de cuatro temas enérgicos, diversos y penetrantes. Alleged Suspects es una banda muy prometedora ya que tiene un estilo innovador y maduro.  Espero que no se desanimen y continuen produciendo. En este país hacen falta bandas como esta que se arriesguen a trascender la línea del cover band tan plagado últimamente.

Julio Pérez Cabrera ®

Los artificios del ego

El ego es ilusoriamente uno de nuestros mejores aliados. Este nubla nuestra conciencia con pensamientos oscuros con el fin de atenuar el sufrimiento generado tras lo que nuestra mente identifica como: una traición, un maltrato, un abandono u otro motivo que genere emociones similares a las situaciones anteriormente mencionadas.

Es por esta razón que popularmente está el dicho que dice: “Hay una delgada línea entre el amor y el odio”. No obstante, si leemos en “Más allá del bien y del mal” del gran filósofo alemán Friedrich Nietzsche establece en el aforismo 153: “Lo que se hace por amor sucede más allá del bien y del mal”.

En este punto Nietzsche se refiere al amor en su pura esencia; no de la manera como la sociedad posmoderna nos lo ha querido hacer creer. Y es que el amor va más allá de cualquier pensamiento o atadura. El amor sencillamente es.

Cuando realmente se ama el apego se desvanece y se deja que las personas amadas se desarrollen en base de sus ambiciones individuales. Se deja que sean libres.

Pero que pasa, como la superestructura económica es mercantilista esta influye y  se manifiesta directamente en el modo en cómo se desarrollan las relaciones humanas donde todo se identifica con el verbo poseer creando así una gran confusión metafísica. Al los individuos identificarse con sus posesiones, logros, habilidades y profesiones; al carecer de una de estas por circunstancias ajenas a su voluntad, se adentran en una fase nihilista donde todo pierde el sentido de ser.

Ese nihilismo ha llevado a nuestra humanidad a la masificación del hombre vulgar, tal como decía Arthur Schopenhauer[1]: “El hombre que busca compañía y diversiones a cualquier precio, prestándose a todo con el poder de huir de sí mismo”.

Es por esto que las relaciones amorosas tras la gran herida provocada en el siglo XX resultan tan efímeras. Resultan en su mayoría relaciones hedonistas sin ningún sustento espiritual. Y claro está, al acabarse el hedonismo no queda más que recurrir a otro nuevo ciclo para empezar de nuevo con el mismo absurdo.

 

“Con frecuencia la sensualidad crece más aprisa que el amor, y ello hace que su raíz sea débil y fácil de arrancar” (Friedrich Nietzsche, Más allá del bien y del mal).

 

Cuando somos débiles del espíritu (vulgares) lo más probable es que seamos marionetas de nuestro ego sin ser conscientes de ello. El ego nos sumerge en su nebuloso purgatorio con la finalidad de “protegernos”. La única manera que tenemos para combatir contra él es simplemente observando sus manifestaciones y así, burlarnos de él. Reconocer que nuestra memoria se parcializará en su dominio. Nuestra mente solo proyectará los recuerdos que el ego desee. Por lo tanto, siendo conscientes de los artificios del ego, no nos queda más que equilibrar nuestra memoria para que esta vuelva de nuevo a la objetividad y así recordar las circunstancias tal como fueron.

Es por esta razón la importancia de realizar cada cierto tiempo retiros estoicos individuales con el fin de reconectarnos con nuestro ser. Mediante el aislamiento con estos fines el individuo logra amarse a sí mismo y por consiguiente, a los demás.

Hay un detalle bastante curioso, la manifestación dialéctica de la misma Naturaleza. Nada permanece estático, todo permanece en un constante fluir. Si desde lo macro ese el comportamiento ¿Por qué nosotros, seres mortales nos aferramos a objetos, personas y lugares?

El fluir es el comportamiento natural de nuestra existencia. Desde el momento que adaptamos nuestra cosmovisión con el mismo comportamiento de la vida aprendemos a ser más agradecidos con nosotros mismos y con las circunstancias que nos rodean, perdemos el miedo a tomar riesgos y de vivir nuevas experiencias. Y lo más importante, empezamos a amar y vivir plenamente.

Para culminar, aquí les comparto esta bella canción de la banda española “Extremoduro” titulada: Ama, ama, ama y ensancha el alma.

 

Julio Pérez Cabrera ®

 

[1]  (Arthur Schopenhauer, El arte de vivir)