Doble Moral

La Ñapa

 

El grupo de Hip Hop santiaguero llamado La Ñapa publicó recientemente su segundo mixtape con temas de elevada crítica social. El título lo dice todo: “RD: República Decadente”.  Para nadie es un secreto que nuestra sociedad  va en un proceso de descomposición, solo basta con observar  el nivel de corrupción estatal, la impunidad,  la música que se escuchan en los centros de recreación,  la estupidez  de los comunicadores de los medios televisivos, la delincuencia,  el tráfico, las conductas de los jóvenes, entre otros aspectos.

El primer mixtape de La Ñapa me atrapó debido a los cautivantes swings de jazz de sus canciones y por la acidez de sus líricas con fines positivos: la sátira como medio de revolución de conciencias. En cambio, con este último mixtape  sí que realmente me sorprendieron. Y no lo digo solo por el contenido sino por la estética de las canciones. He notado que la banda se ha inclinado a un Hip Hop más experimental fusionando sus fundamentos con ritmos de bossa nova, funk y rock.

Un detalle bastante interesante es que las canciones mantienen una conexión narrativa y musical entre sí siendo este mixtape un álbum conceptual  así al estilo como lo hacían bandas de rock legendarias como es Pink Floyd.

Pues bien, una de las canciones del nuevo mixtape me hizo meditar sobre un tópico que siempre me ha conturbado: la doble moral. Así dice el tema:

 

 

“Es un chiste de humor negro echar la culpa a los políticos

De todo el humo negro que pone al país raquítico;

Porque violamos semáforos, tiramos basura, sobornamos policías,

Perdemos la compostura.

Si somos médicos, engañamos, profesores, no enseñamos

Ingenieros, sobrevaluamos, estudiantes, nos fijamos

Comerciantes, estafamos. Jueces, nos regalamos.

Corrupto es cualquiera… ¿Pero así hacia dónde vamos?”

                                                                                         (La Ñapa, No ha lugar)

 

Se define como doble moral a las acciones que realiza un individuo en contra de sus valores y principios,  siendo éste incoherente entre sus palabras y sus actos. Doble moral es un término que lo solemos escuchar mucho para acuñárselo a los políticos, muchos hasta lo consideran una cualidad innata de estos personajes.  Sin embargo,  pocos son los ciudadanos que se cuestionan a ellos mismos si son coherentes. Muchos son los que critican al sistema pero pocos son lo que hacen acciones con el fin de que la sociedad progrese.

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Tal vez nuestra sociedad siga siendo el mismo caos por un largo periodo pero eso no nos limita a que sigamos cumpliendo con nuestras responsabilidades. Como ciudadanos conscientes es un deber movilizarnos frente a las injusticias, la desigualdad y la corrupción. Es un deber cuidar nuestro ecosistema, tratar a los demás con respeto, cumplir las leyes. Es un deber votar. Es un deber participar en actividades de servicio comunitario. Es un deber fortalecer la sociedad civil[1].

La mente del ser humano es muy ambigua por lo que es muy común a que lleguemos a ser incoherentes con nosotros mismos. Por esta razón es que debemos cuestionarnos constantemente para ser conscientes de nuestros actos. Dejar de pensar solamente en nuestros intereses particulares y empezar a pensar en lo que nos favorece a todos.

Muy a menudo suelo a escuchar a cercanos comentar que el mundo debería cambiar. Dicen esto hasta que le hago la siguiente pregunta: ¿Qué haces tú día a día para ese cambio? Al realizarle esta pregunta siempre quedan enmudecidos.  El deber es criticar menos y hacer más. Y claro, el mejor momento para ese cambio es ahora. Sí, ahora.

 

               Julio Pérez Cabrera®

 

 

[1] El término sociedad civil, como concepto de la ciencia social, designa a la diversidad de personas que, con categoría de ciudadanos y generalmente de manera colectiva, actúan para tomar decisiones en el ámbito público que consideran a todo individuo que se halla fuera de las estructuras gubernamentales.

La sociedad civil se concibe como el espacio de vida social organizada que es voluntariamente autogenerada, independiente, autónoma del estado y limitada por un orden legal o juego de reglas compartidas. Involucra a ciudadanos actuando colectivamente en una esfera pública para expresar sus intereses, pasiones e ideas, intercambiar información alcanzando objetivos comunes.

Maldito Tiempo

El día 14 de febrero de 2016 el grupo de la clase de fotografía del Instituto Iberia nos dirigimos al Cementerio Municipal de nuestra ciudad: Santiago de los Caballeros. Fuimos con el fin de materializar el concepto que tenía en mente. La dinámica del proyecto era como el tema que estábamos tratando en clase era el arte conceptual, cada quien debía idealizar un concepto para después poder plasmarlo en la realidad.

Yo, siempre con mis inquietudes existenciales quise jugar y elaborar un concepto donde la multiplicidad de interpretaciones fuera la única ley al ver la obra.  Por esta razón ni siquiera quise darle un nombre ni una descripción a las fotos para que así cada individuo ponga su mente a reflexionar.

Entre las personas que han visto la obra me han dado diferentes perspectivas que me han hecho analizar la belleza de la subjetividad,  no obstante una de las interpretaciones que más me ha encantado y que se acerca a lo que en el fondo  quise plantear es la siguiente:

 

“En las primeras fotos se puede evidenciar el hombre oculto tras un reloj, el cual al complementarse con la vestimenta de éste, representa la modernidad.

El hombre en la actualidad suele abrumarse por el exceso de obligaciones y el poco tiempo que dispone, lo cual lo encierra en un mundo monocromático conformado por sus responsabilidades. Sin embargo, su tiempo libre decide emplearlo en distracciones que lo privan de su libertad.

En las últimas fotos, el hombre logra descubrir una manera de desahogarse y deshacerse de las angustias que le generan el mundo que le rodea, la escritura.

Sin embargo aún no es totalmente libre, razón por la cual las imágenes permanecen en blanco y negro, sino que se encuentra en vías hacia la libertad.”   Ana Gabriela Díaz

El año pasado cuando estuve en el Museo del Prado y entré al salón de las Pinturas negras  de Francisco de Goya quedé estupefacto al observar una obra llamada “Saturno devorando un hijo”. Esta es una pieza de gran profundidad alegórica que plasma como el tiempo paulatinamente nos va carcomiendo y en el momento que somos conscientes de esto, la vida ya se nos va de paso. Creo que la náusea existencial que experimenté al ver la obra subconscientemente me motivó a crear esto.

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Entonces… ¿Cuál es tu interpretación?

 

                 Julio Pérez Cabrera®

El gran masturbador

El gran masturbador

De: Salvador Dalí

Análisis por: Julio Pérez Cabrera

Hoy desperté con las ganas de analizar el cuadro “El gran Masturbador” de Salvador Dalí con una connotación bastante interesante. La relación del individuo con las redes sociales virtuales.

El cuadro de Dalí posee matices surrealistas muy marcados con una gran cantidad de elementos, sin embargo en las dos figuras que me focalizaré para mi análisis son: la mujer de morfología excéntrica que desde mi interpretación representa las redes sociales y las piernas del sujeto en calzoncillos que es una representación magnífica del ego.

En un tiempo donde predomina el tener más que el ser debido a los factores socioculturales que nos condicionan, el individuo se siente arrojado al mundo sufriendo un vacío intrínseco que tiene que lidiar por sí solo. Sin embargo el individuo promedio trata de atenuar este vacío interior a través de distracciones. Las distracciones son de todo tipo pero unas de las más notables son las redes sociales virtuales. Entre estas incluimos: Facebook, Instagram, Twitter, Snapchat, etc. A través de estas el individuo no sólo simplemente se distrae sino que por igual… masturba su ego a través de los likes que recibe.

Desde ese instante que siente placer al alimentar su ego, se crea la ilusoria necesidad de que tiene que compartir una foto en cada momento olvidándose así de vivir y apreciar lo verdaderamente esencial: el presente. Y claro, nada se puede esperar de una época donde vislumbra la vanidad como máximo ideal moral, en términos más metafísico, el pretender ser más que ser.

En fin, en lo personal me asquea esa gran mayoría que está inmersa en la deyecación del automatismo, de la gran mentira, la caverna. Ya es momento de despertar, sí, ya es momento.