Jesús Lizano, el ingenioso libertario Lizanote de la Acracia

Jesús Lizano

Jesús Lizano fue un filósofo, pensador y poeta español que nació el 23 de febrero de 1931 y que murió el 25 de mayo de 2015.

Lizano transitó por diversas etapas en la formación integral de su pensamiento. Estas fueron: cristiana, existencialista, marxista y finalmente anarquista, el cual esta última la consideraba como un humanismo poético ya que la base de esta cosmovisión es el quebrantamiento de cualquier institución represiva u autoritaria, trayendo así como consecuencia la ruptura de la estructura social que ha predominado por siglos que es la del dominante-dominado.

La poesía es un puente (como él afirmaba) hacia el ámbito natural, es decir, a la ingenuidad. Esa sería la mejor síntesis de todas sus obras. Sostenía que el ser humano en estos tiempos viven en la inopia del espíritu, navegando en preceptos que lo alejan de su raíz, a la búsqueda de lo que es, humano, demasiado humano. A este estancamiento Lizano lo denomina como el Mundo Real Político, el cual debe ser trascendido por el Mundo Real Poético.

Sus poemas me recuerdan una frase extraída de un libro muy leído que dice así: “Solo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”.

Queridos lectores, aquí les dejo una recopilación de los poemas que más me han conmovido de este gran poeta libertario, espero que la disfruten.

 

El Capitán

El Capitán
no es el capitán.
El capitán
es
el Mar.

 

 

Las personas curvas

Mi madre decía: a mí me gustan las personas rectas 

A mí me gustan las personas curvas,

las ideas curvas,

los caminos curvos,

porque el mundo es curvo

y la tierra es curva

y el movimiento es curvo;

y me gustan las curvas

y los pechos curvos

y los culos curvos,

los sentimientos curvos;

la ebriedad: es curva;

las palabras curvas:

el amor es curvo;

¡el vientre es curvo!;

lo diverso es curvo.

A mí me gustan los mundos curvos;

el mar es curvo,

la risa es curva,

la alegría es curva,

el dolor es curvo;

las uvas: curvas;

las naranjas: curvas;

los labios: curvos;

y los sueños; curvos;

los paraísos, curvos

(no hay otros paraísos);

a mí me gusta la anarquía curva.

El día es curvo

y la noche es curva;

¡la aventura es curva!

Y no me gustan las personas rectas,

el mundo recto,

las ideas rectas;

a mí me gustan las manos curvas,

los poemas curvos,

las horas curvas:

¡contemplar es curvo!;

(en las que puedes contemplar las curvas

y conocer la tierra);

los instrumentos curvos,

no los cuchillos, no las leyes:

no me gustan las leyes porque son rectas,

no me gustan las cosas rectas;

los suspiros: curvos;

los besos: curvos;

las caricias: curvas.

Y la paciencia es curva.

El pan es curvo

y la metralla recta.

No me gustan las cosas rectas

ni la línea recta:

se pierden

todas las líneas rectas;

no me gusta la muerte porque es recta,

es la cosa más recta, lo escondido

detrás de las cosas rectas;

ni los maestros rectos

ni las maestras rectas:

a mí me gustan los maestros curvos,

las maestras curvas.

No los dioses rectos:

¡libérennos los dioses curvos de los dioses rectos!

El baño es curvo,

la verdad es curva,

yo no resisto las verdades rectas.

Vivir es curvo,

la poesía es curva,

el corazón es curvo.

A mí me gustan las personas curvas

y huyo, es la peste, de las personas rectas.

 

 

Mamíferos

Yo veo mamíferos.

Mamíferos con nombres extrañísimos.

Han olvidado que son mamíferos

y se creen obispos, fontaneros,

lecheros, diputados. ¿Diputados?

Yo veo mamíferos.

Policías, médicos, conserjes,

profesores, sastres, cantautores.

¿Cantautores?

Yo veo mamíferos…

Alcaldes, camareros, oficinistas, aparejadores

¡Aparejadores!

¡Cómo puede creerse aparejador un mamífero!

Miembros, sí, miembros, se creen miembros

del comité central, del colegio oficial de médicos…

académicos, reyes, coroneles.

Yo veo mamíferos.

Actrices, putas, asistentas, secretarias,

directoras, lesbianas, puericultoras…

La verdad, yo veo mamíferos.

Nadie ve mamíferos,

nadie, al parecer, recuerda que es mamífero.

¿Seré yo el último mamífero?

Demócratas, comunistas, ajedrecistas,

periodistas, soldados, campesinos.

Yo veo mamíferos.

Marqueses, ejecutivos, socios,

italianos, ingleses, catalanes.

¿Catalanes?

Yo veo mamíferos.

Cristianos, musulmanes, coptos,

inspectores, técnicos, benedictinos,

empresarios, cajeros, cosmonautas…

Yo veo mamíferos.

 

 Manifiesto Poético

¡En nombre
de todos los Caballeros
de la Poesía
que en el mundo fueron
llamo a todos los soñadores,
a todos los poetas
para manifestaros
en la calle (¡la calle
es suya
y no de los voceras!)
frente a la lucha por el dominio!
¡A su horror! ¡A su locura!
¡Adelante la columna poética!

¡Compañeros!
¡Todos compañeros!
¿O no tenemos
los mismos problemas,
la misma esencia?
¿Nadie lo recuerda?
“Mi patria es el mundo,
mi familia
la humanidad entera”,
el humanismo poético
mi humanismo.

Los otros,
los hemos vivido,
¡vaya
si los hemos vivido!
se pierden en esa lucha,
llenos de insufrible retórica.
¡Llenos!

¡Llamo a todos los soñadores,
a todos los poetas!
¡Reclamemos
el fin de cuanto nos divide
olvidando lo que nos une,
nuestro destino
de seres mortales y creativos,
de cuanto origina
un mundo de dominantes
y sometidos,
enfermos y confusos,
de cuanto impide
la libertad de sentir,
el vuelo del pensamiento,
nuestra vida interior
liberada de todo
lo que imponen y mentalizan
los retóricos enloquecidos,
los voceras!
¡No al Mundo Real Político!
¡Todos a la conquista
de nuestra plenitud humana,
del Mundo Real Poético,
el que, por fin, supere
esa locura que nos destruye,
que impide la plenitud
para la que hemos nacido,
los sueños
para los que vivimos!
¡O para qué vivimos!
¡De qué nos sirve
un continente deslumbrante
carcelero
de nuestro humanismo contenido!
¡De nuestro heroico contenido!

¡Soñadores! ¡Poetas!
Frente a las víctimas inocentes
no llorar, no lamentarse:
¡que lloren los cocodrilos!
Luchemos para que acabe
la sed de dominio
causa de nuestra barbarie.
Salvemos nuestra mente
de todo lo ensombrecido.
¡No al racionalismo
que impide la libertad
de nuestro mundo íntimo!
¡No al irracionalismo
que la enloquece con sus símbolos!,
terribles enfermedades
no señaladas por los médicos.
¡Pobres de nosotros
en manos de los médicos,
los físicos y los metafísicos!
¡Qué saben
de nuestro sufrimiento,
de nuestro destino!

¡Vean, vean,
el reino de la Diosa,
la diosa Razón enferma!
¡El reino de sus voceras!

¡No a la “crítica” de la Razón pura!
¡No a la “crítica”
de la Razón práctica!
¡Crítica
a la Razón enloquecida!
¡A sus pozos,
causa de las mismas!

La Razón crea mitos
que nos sacan los ojos.
¡Derribemos
todos sus monumentos,
todos sus Palacios,
todos sus Reinos!
¡Salvemos nuestra especie
de esa locura! ¡Merecemos
un mundo de plenitud,
un Mundo Real Poético!
¿La Revolución? ¡Será poética
o no será! ¡Manifestemos
al Mundo Real Poético!

Todo es profundo y sencillo
si lo miramos no con ojos
racionalistas sino con ojos
poéticos.

Y no gritar: ¡”No a la guerra”
sino a la lucha por el dominio
causa de todas ellas!
¡Las causas no los efectos!
¡Las vidas no las ideas!
¡Asambleas
no compartimentos
con nombres extrañísimos!
¡No voceras!

Sólo desde la altura
de nuestro libre vuelo
podemos comprender las cosas
y comprendernos.

Denunciemos este delirio.
Invitemos a todos los inocentes
perdidos entre sus voces
que llevan a esa lucha,
todos perdidos
entre las falsas verdades
y sus terribles ecos.
Lo poético no lo político
nos lleva a la plenitud, a la Belleza,
entre nuestros límites y posibles
verdaderos.
Es nuestra consciencia
la que ilumina la Belleza,
nuestra Razón quien la ciega.
¡Sus voceros!
Y qué es la libertad
sino la luz de la conciencia.

¡Soñadores! ¡Poetas!
La libertad de pensar
y de sentir
es el aire.
Porque sin ese aire
no hay quien respire, no hay quien sea,
¡no hay quien se salve!
¡No cambiaremos
sin ella!

Sin ella
sólo tenemos
palabras. Quién
tiene voz sin ella.
¡Todos únicos! ¡Todos compañeros!
¡Adelante la columna poética!
¡En nombre de la libertad, en nombre
de todos los ingenuos
Caballeros Andantes!
¡En nombre de nuestra especie!
¡A la conquista
de la tierra prometida
por nuestros orígenes,
por nuestros sueños!
¡A la conquista de la inocencia!

La conquista de la inocencia

Resulta que soy un niño,
que todo
ha ido haciéndome un niño,
que el sufrimiento y la alegría me han hecho un niño,
que como un niño
todo lo he ido transformando en sueños,
jugando con mis sueños y con mis versos,
resistiendo con ellos,
que contemplar todos los mundos me ha hecho un niño,
que yo iba como todos para ser un hombre
y las fronteras me han hecho un niño,
los fingimientos y los límites:
todo me ha hecho un niño;
que la locura me ha hecho un niño,
verla, palparla,
a través de todos los disfraces y de todas las máscaras,
que el asalto de la razón a todo lo que vive
me ha hecho un niño,
que sorprenderme por todo me ha hecho un niño,
desear un vivir que sobre todo fuera una aventura,
que me ha hecho un niño
el engaño de cuantos han crecido,
que les hacían hombres
las trampas de los dominantes,
que dejas de ser niño cuando te conviertes en dominante,
que el dominio de las abstracciones me ha hecho un niño,
que al parecer eso es ser hombre,
que he preferido ser un niño
para salvar todo lo creativo,
que mi mundo
no es de este reino perdido,
para dar a los sentidos lo que es de los sentidos,
al instinto lo que es del instinto,
que los sueños me han hecho un niño,
que no podía vivir si no era un niño
que me ahogaban las órdenes y las leyes.
Resulta que muchos de los que se hicieron hombres
y no buscaron la inocencia,
al final de sus vidas
recuerdan con nostalgia lo que tuvieron de niño,
porque a ser hombre llaman
vivir en un mundo de dominantes
y sometidos,
que la soledad me ha hecho un niño,
que el darlo todo y el haberlo perdido
me ha hecho un niño,
que he sido un poeta maldito porque soy un niño,
que me ha hecho un niño
ver que lo único importante
es buscar la inocencia entre la astucia,
que cuando he amado
me he convertido en un niño,
que comprender que hay víctimas pero no culpables
me ha hecho un niño,
que por ser un niño
mantengo la ilusión a pesar de los desencantos
y de la sangre derramada
entre las trampas y los mitos,
que ver cómo caemos todos en las innumerables trampas
me ha hecho un niño,
y que de no ser un niño
nunca hubiera nacido en mí la rebeldía,
que es preciso
comenzar a rebelarse a uno mismo,
no seguir la consigna de ser un hombre,
que soy poeta porque conquisto la inocencia
cada vez que abro los ojos y contemplo las cosas,
que a ser niño
es lo único que he aprendido
y porque observo que todos los seres
con el mismo destino:
nacer para la muerte,
no dejan de ser niños:
que un pájaro siempre es un niño,
que un árbol siempre es un niño,
que un perro siempre es un niño.
Y porque pienso qué es un hombre
si deja de ser niño,
que se equivocan las escuelas
que intentan hacernos hombres
prometiéndonos falsos paraísos,
que la anarquía sólo será posible
cuando todos fuéramos niños,
cuando todos partamos
a la conquista de la inocencia,
que escribo este poema
porque resulta que soy un niño…

                                                                                                    Por: Julio Pérez Cabrera